Horno de un solo pan

Hacer adobe y hacer pan son dos prácticas distantes y al mismo tiempo muy parecidas. Correspondiéndose entre sí, harina a la arena, levadura a la paja, grano a la greda, y agua al agua, estos elementos se complementan, creando amasijos que luego se solidifican y mutan. La masa necesita del horno para ser pan y el horno necesita fuego para transformarlo, es una unión entre fuerzas dictadas por el calor y su condensación.

En ambos casos, el pan y el horno tienen sus tiempos, de integración, oxigenación, cocción, aclimatización, etc., entre cada uno hay tiempos de espera, tiempos e intermedios con potencial de abrir espacios para el diálogo y la reunión. A modo de ensayo, el horno es explorado como un objeto escultórico y un instrumento culinario, extensión entre el taller y la cocina. Si el pan congrega a las personas, el horno también, siendo el acto de hacer pan una posibilidad para darle lugar a múltiples encuentros. Al ser activado y llamarse “horno de un solo pan” se dio una oportunidad de crear un intercambio uno a uno con aquellas personas que comieron pan.

Este intercambio consistía en hacer un retrato de lengua a cambio de un pan mientras este se horneaba, para luego ser leído e interpretado en un corto relato que se entrega en otra ocasión en forma de un diagnóstico del futuro y/o del pasado proyectado en el presente. Este gesto de retratar la lengua se influencia en la reflexología como medicina que usa esta herramienta de lectura como una manera de observar y examinar los órganos del cuerpo a través de terapias de zonas reflejas. A diferencia de la reflexología la lectura de lenguas en este caso tiene el objetivo de proponer un dialogo por medio del dibujo y su contenido narrativo, para luego ser condensado en una publicación que contiene los retratos y sus lecturas. Para ver los retratos sigue el “Libro de lenguas”.
   

Retrato de lengua. Lapiz sobre papel, 21,5 cm x 14 cm. 2019 (ver el “Libro de lenguas”)

Fotos cortesia de Gonzalo Angarita

More Projects